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Aunque dicho desde la óptica de quienes practicamos la militancia “Justicialista” pueda sonar a soberbia, no es tan descabellado pensar que, el mundo globalizado estaría hoy en camino hacia “El Justicialismo” como doctrina política de aplicación racional, universal y práctica. Desde la Revolución Francesa de 1789, “La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” y la creación de la Nación Política, como “lo nuevo” que diera lugar asimismo al nacimiento de la derecha y la izquierda o mejor aún “las derechas y las izquierdas” -hecho, concepto e idea, en la cual coinciden unánimemente todos los pensadores políticos y filosóficos del mundo-, no se ha visto o por lo menos sentido, como se empieza a ver con claridad meridiana, la necesidad de darle a nuestro planeta, una nueva génesis política. Algo políticamente nuevo, global, racional y sustentable. Al parecer, ésta es hoy – aunque aún no en forma pública - la discusión entre los gobiernos de los países más avanzados (léase G209 y el capitalismo global, ambos urgidos por las necesidades de los pueblos que, en gran medida, hoy por hoy no alcanzan a cubrir las necesidades del bienestar general, por la falta de respuestas de aquellos. El pensamiento continentalista que Perón expuso, ya con toda precisión en 1953, y que desde hace algunos años, entre otros pensadores, el filósofo español Gustavo Bueno Martínez (materialismo filosófico en la revista El Basilisco (Oviedo), nº 29, 2001, páginas 3-28) al finalizar su examen de los valores de izquierda de la sexta generación, al hablar de la Comunidad Política de Derecho “Unión Europea” (UE) 1/11/1993, y otros agrupamientos internacionales, dan ya por agotados en la primer lustro del siglo XXI, es una expresión política que requiere un estadio superior. El mejor ejemplo de ello y centro de la escena mundial actual es la Unión Europea, la que tiembla al son de los mercados de capitales y la retracción alarmante del empleo a cifras varias veces millonarias en personas de carne y hueso. Y otro tanto sucede en EEUU. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, abogó recientemente por una "regulación social" a escala internacional, además de la financiera y económica, porque la crisis ha destruido la "ilusión" de que el mercado puede autorregularse y el riesgo es que los países se replieguen en el proteccionismo. París, 26 sep (fuente euroEFE.com).- En la reciente cumbre del G20 la Presidenta Argentina Cristina Fernandez dijo: “Por eso nosotros estamos sosteniendo que el verdadero problema es la falta de regulación de los mercados financieros en el mundo…Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie…Entonces, la propuesta es que regulemos a los que realmente tenemos que regular. Resulta que vamos a regular a los países y ver cómo pueden ajustar. Además, van cayendo los liderazgos, y además, permítanme desde la política no ya desde la empresa, se van a comenzar a cuestionar los fundamentos de la democracia. Porque cuando la gente vea que la democracia no le da posibilidades de trabajo, de progreso, de tener casa, de salud, comienzan a cuestionarnos los funcionamientos del sistema político.”. Por nuestra parte creemos que en este nuevo tiempo mundial, podría existir una regulación internacional, integrada por los Estados partes del grupo y aceptada por los Estados partes de otros grupos, con el objetivo de regular el comportamiento del capitalismo liberal frente a la razón universal de los pueblos. En ese caso estaríamos hablando de una nueva gran revolución, después de 222 años de historia entre derechas e izquierdas (1789-2011), hoy absolutamente obsoletas. Es decir, algo primigenio, nuevo, que nunca antes se vio; dado por lo que se podría denominar “Segunda Declaración Universal de los Derechos del Ciudadano”, donde el ser del pensamiento “Justicialista” tendría bastante que ver.
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