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escrito por Administrator   
Antonio Cafiero
 
Como homenaje a Antonio reproducimos el artículo que escribiera Norberto Ivancich en Unidos luego de la derrota en las internas presidenciales de 1988. 
 
 
 
 

Perdimos. El 9 de julio la decisión mayoritaria (poco más del 53% de los votantes) respaldó la fórmula que yo no voté. Reconozco que el triunfo fue totalmente legítimo y como miembro del P.J. acepto que la fórmula presidencial va a ser esa y lo lamento. Para mí en la interna no se dirimía solamente una candidatura, es decir, el candidato que más votos podía concitar en una elección presidencial. No era una elección entre imágenes distintas, entre figuras más o menos simpáticas que arrastraran más de las denominadas "voluntades independientes", sino que era una interna donde se definían formas distintas de construcción de un proyecto político. Ninguno de los dos homogéneos ni cerrados, ni definidos totalmente, pero con profundas diferencias entre sí.

Estas diferencias fueron jerarquizadas de maneras distintas por los adherentes de cada una de las fórmulas. Tampoco en los miembros de cada lista podíamos encontrar el mismo entusiasmo hacia sus postulados y personalidades. Existían distintas franjas de adherentes con distintas franjas de compromiso político entre los que votaron. Esto de jerarquizar el contenido del proyecto y el distinto compromiso con la política son dos elementos claves para mí, en lo que respecta a la adhesión a la fórmula que presidía Cafiero. ¿Qué quiero decir? Establecía una relación directa y entusiasmante entre las distintas concepciones que los candidatos representaban, y era esta visión ideológica la que me llevaba a sentirme más vinculado al peronismo. Como dije alguna vez, la intermediación política se convertía en algo vital para ser peronista. El marco de la renovación peronista, a pesar de todos sus problemas, y la figura de Cafiero expresaban más la posibilidad de convertir en fuerza transformadora a un movimiento político que se había resignado a ser una facción, grande pero impotente, que solamente podía balbucear contenidos de protesta social.

La necesidad de romper el ritualismo llevó a la renovación a abrir un espacio que se intentó cerrar muchas veces en aras de una nueva concepción ritualista: el posibilismo. Pero justamente Cafiero aparecía como el menos dispuesto a circunscribir la renovación a eso. Era obvio que la renovación contenía elementos heterogéneos, pero esa heterogeneidad pretendió incluir prácticas y discursos que retomaban la historia más entusiasmante del peronismo. Esto no significa que en el menemismo no existieran sectores afines a esta última concepción pero privilegiaron otros componentes: la base social, la ruptura de los marcos organizativos partidarios, es decir el rescate de una idea movimientista que en definitiva significaba recuperar una autonomía operativa que le daba sentido a su existencia. Este último aspecto también expresa la idea de la intermediación válida para pertenecer al peronismo.

En cuanto a la base social de cada corriente interna se cae en análisis simplistas e idealistas. La simplicidad aparece nítida cuando se pretende explicar el resultado electoral del 9 de julio desde un corte horizontal en la estratificación social dentro del peronismo ¡nada menos que un corte entre un 53% y un 47% de los afiliados peronistas! Mágicamente aparece un anclaje social de Menem, una figura que ha podido romper la inercia participativa que tiene vigencia en la sociedad argentina y ha convocado al "subsuelo de la patria sublevada" al centro de la escena política. La clase media, los intelectuales culposos, los sectores no vinculados a "la clase" se convertían en expresión de un racionalismo de raza blanca, que había equivocado el camino de las "verdades doctrinarias", de las "esencias revolucionarias". La "alegría de ser" peronista, tendría, según esta posición, mucha más vigencia con Menem que con Cafiero. La justificación de su posición pasa por señalar la representación "antisistema" de Menem y lo vinculan a su propia visión política. Esta sería la bisagra que articularía su ubicación dentro del espacio "movimientista". Culmina esta afirmación en que su propio crecimiento organizacional de encuadramiento sectorial garantizará que la política de Menem sea la correcta.

La idea del paraguas político que posibilite el crecimiento bajo el tibio sol "movimientista" aproxima esta concepción al oportunismo que planteó, en su momento, estar donde mejor pagan. Para esta última posición ya no tiene importancia ningún valor ideológico sino el posicionamiento grupal o personal. Esto también sucedía en el cafierismo, acentuado por el hecho de considerarlo el ganador seguro de la interna. Estas visiones de paragüería y de oportunismo excluyen, a mi entender, un aspecto fundamental: el valor político de lo que representaba cada candidato. Este valor político, excede el nivel del discurso de cada uno de ellos, apuntando más a su práctica.

Con Menem y Cafiero se expresaron dos destinos distintos del peronismo. El del ghetto y el de la invocación hacia una nueva formulación política.

En el primer caso, el ghetto, es evidente que la práctica internista del menemismo subrayó el esquema de la unidad peronista y la ortodoxia, más allá de las intenciones de algunos adherentes. El peronismo "peronista" de Rousselot sintetiza esta concepción. Significó volver a la unidad boba del 83. El movimiento "unido" aparece como el depositario natural de lo popular, la vocación de transformación quedaría reducida a sus límites, ahora amurallados (aunque con fisuras evidentes en esta coraza movimientista). El Estado, en definitiva, es el espacio donde se van a dirimir las distintas políticas que subsisten en el interior del movimiento. La heterogeneidad de componentes prefigura el dibujo de un mosaico estatal desde donde discurrirán diversidad de políticas específicas. La última voluntad la tendrá el presidente. Todo lo que dependa del decreto presidencial será pasible de recomposición y redistribución de poder interno y externo. Aquí aparecen las fisuras de la muralla. Personajes como Julio Ramos (defendiendo el salariazo), Paco Mayorga, Czyterpiller, Susana Giménez, se constituyen en posibles ampliaciones del espacio movimientista. La amplitud abarcativa es similar a la construcción personalizada, se buscan personajes que impacten a la opinión pública antes que líneas o propuestas no originariamente peronistas. La etapa fundacional que prefigura este peronismo es diametralmente distinta a la del peronismo del '45. Por su discurso parece más alimentarse en la concepción alfonsinista.

La práctica cafierista daba más cuenta de convocatoria a fuerzas políticas nacionales y populares del espacio de izquierda del país. El peronismo histórico, los "modernos" de la renovación y los grupos que reinterpretando la realidad plantean una izquierda actualizada y no ritualista ni oportunista, lograban un salto importante en la redefinición política del movimiento. No se repetía el 83 sino que se lograba poner límites, es decir más homogeneidad, a los componentes del movimiento y se lo abría a componentes de una nueva cultura política con posibilidades ciertas de incorporar a sectores más extensos de una nueva generación al conjunto del peronismo. Además el frentismo planteado tenía grandes posibilidades de superar la mera adhesión de siglas como la que aparece perfilándose ahora. Esto, a mi entender, fue el elemento decisivo para optar por Cafiero y me parece una estupidez reiterar, aún desde la derrota, el hecho cosmetológico y moderado de la renovación, ya que esto significa y significó una pretensión de poder propio que no condice con los votos alcanzados por esos discutidos referentes. A los que a los votos le responden con la ideología les queda el único camino del aislamiento y, a veces, la provocación.

Esas dos prácticas diferenciadas por su convocatoria obviamente se expresan en el discurso planteado desde estas dos fórmulas.

Mi planteo ante los discursos diferenciados es que el de Menem se aproximó enormemente al del oficialismo radical. La ambigüedad y la tradición fueron los dos valores más relevantes. La tradición fundamentalmente buscaba subrayar el contenido de justicia social histórica del peronismo; el caudillo de La Rioja aparece como la encarnación de una "revolución tradicionalista" con respecto a los que "defeccionaron" en el verbo, pero que se referían más a las actitudes. La ambigüedad se reducía a satisfacer a todos los sectores y componentes. Tener ambigüedad en la convocatoria para abarcar la mayor cantidad de sectores sociales no significa indefinición; la única definición de Menem es su pertenencia al peronismo. Es allí donde se dan los límites a esta indefinición convocante que lo caracteriza. Es en el sentido de la indefinición donde coincide con Alfonsín, el presidente de las frases huecas y de las grandes tareas republicanas, sin conflictos, sin enemigos y sin etapas, en definitiva, sin tareas. Para algunos la indefinición es positiva porque los espacios y discursos vacíos se llenan necesariamente. Mi temor reside justamente en quiénes lo pueden llenar, ya que descansar únicamente en la popularidad de la figura no alienta en cuanto definición de proyectos y ruptura de intereses consolidados, más bien preanuncia lo contrario. El bonapartismo republicano vacío puede ser reemplazado por el bonapartismo integrador vacío. En ambos terminan imponiéndose las fuerzas del establishment.

El discurso de Cafiero obviamente era contradictorio pero no indefinido, abarcaba al sector de los "modernos" como a una nueva izquierda peronista que viene de modificar su ideologismo del pasado, o la vieja convicción de crecer únicamente a partir del conflicto y la intolerancia. Obviamente con Cafiero también hubiese existido una puja sectorial en el Estado, como lo demuestra su gestión en la provincia, pero lo haría desde un nivel de coexistencia institucionalizada donde las realizaciones con sentido irían dirimiendo la marcha del gobierno. Habría habido conflicto pero dentro de fuerzas más homogéneas y limitadas por el propio discurso de la corriente. Esto también era un aspecto positivo.


Las tareas


Ante esta nueva situación del peronismo es ineludible mantener principios políticos que impidan caer en el oportunismo o en el reconocimiento ciego a lo que el pueblo elija en las elecciones nacionales del 89. Hoy más que nunca el nivel de adhesión que logre la fórmula presidencial peronista no significará mágicamente que los intereses que represente se expresen en las áreas de decisión: ésta es otra semejanza con el alfonsinismo.

Por eso es importante recuperar el marco ideológico definido que aumente las exigencias de realizaciones por parte del gobierno peronista. Este gobierno que se prefigura será legítimo si integra las demandas sociales de nuestro pueblo. Ese será, por lo tanto, el principal eje de actividad que puedan plantear los sectores peronistas que pretenden recuperar la tradición de realizaciones.

Ahora bien, esas realizaciones, además de inscribirse en las necesidades de la hora, tendrán que ir ayudando a definir el plan global que tienda a expresar a la nueva sociedad a construir, integrándose por lo tanto a un debate político–ideológico irrenunciable; de lo contrario, la unidad al estilo 83 se convertirá en una insoportable etapa a transitar que nos disperse o nos aísle políticamente.

Menem podrá realizar (o no ) gestos que avancen en este sentido. Según lo que haga hasta las elecciones nacionales contará (o no), también con mi voto.

 
 
 
 
 
 
Avisos Parroquiales


Del 26 de marzo al 24 de abril, la Universidad Nacional de Moreno (UNM) desarrollará distintas actividades abiertas a la comunidad para conmemorar el “Mes de los Derechos Humanos”. En este marco, se proyectarán películas en pantalla gigante sobre esta temática, así como cortometrajes realizados por estudiantes de escuelas secundarias del partido de Moreno, entre ellas, la EEM Nº 2, la EEM Nº 4, el Colegio Da Vinci, el Colegio San José y el Príncipe de la Paz.
 

 El Instituto de Altos Estudiios Juan Domingo Perón informa que salió el Nro 68 de la revitsa Reseñas y Debates sobre las Primarias Abiertas, que incluye artículos de Ricardo Rouvier, Carlos Mundt, Claudia Bernazza, Mario Burkún, Jorge Bolívar, Hugo Chumbita, Carlos Campolongo, Adolfo Koutoudjian, Gonzalo Ruanova, Feliciano Fernández, María Esperanza Casullo, Ernesto Jorge Tenenbaum, Sergio De Piero, Edgardo Binstock, Mariano Fraschini, Fiorella Canoni, Daniel Arzadun, Marisa Bechara, Pablo Adrián Vázquez, Francisco José Pestanha, Ana Natalucci, Horacio Cao, Ezequiel Meler y Mariano Fontela.

Se puede acceder al nùmero completo en versión pdf acá.


 

 

 

 

Peronismo y Ciencias Sociales 

Nuestro amigo Mariano Fontela nos avisa que ha salido su nuevo libro Peronismo y Ciencias Sociales.  Mariano nos cuenta que el objetivo de este libro es revisar los ideales del peronismo a partir de conceptos de las ciencias sociales habitualmente usados en el debate público. Más que aportar a un enfoque estrictamente científico, estas páginas contienen la estructura de una propuesta conceptual que podría servir para la práctica política, analizando alternativas para vincular aportes del mundo académico con los principios de justicia social y soberanía popular. Conociéndolo a Mariano, recomendamos su lectura.

La Juventud Peronista Lealtad

Por Alejandro Peyrou.

Artículo publicado en el anuario 2010 de la Revista Lucha Armada en la Argentina (Historia - Debates - Documentos)

 A la memoria del Tuli Ferraris, del Negro Eduardo Moreno y del cura Jorge Galli, mis amigos y compañeros con quienes conversamos mucho sobre estos hechos.

Con el asesinato de Rucci dos días después de las elecciones que consagraron a Perón como presidente, la organización Montoneros se conmueve profundamente. Y poco después comienzan a producirse fracturas y desgajamientos varios. Nadie puede saber hasta que nivel se llegó, pero es más que razonable imaginar una “fuga” del 30 al 50% de los militantes. Cuadros “militares” y políticos. Para marzo de 1974 se publica una solicitada que explica la posición de los que se van. La firman “Montoneros, soldados de Perón”. Era lo que se llamó la Lealtad.

 

Leer artículo completo: acá

Envido N° 7 Peron Vuelve, de octubre de 1972

  PERON VUELVE, fue la consigna de la militancia de toda una época.

Acá se ve reflejada en el Número 7 de la Revista Envido de octubre de 1972, digitalizada para nuestros lectores con discursos y mensajes de Perón, notas de Arturo Armada, José Pablo Feinmann, Horacio Gonzalez, Horacio Fazio, Jorge Bernetti, entre otros, y documentos del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, del Movimiento Estudiantil, de las 62 Organizaciones de Córdoba y del Movimiento Agrario de Misiones. 

 Próximamente incorporaremos los números restantes de la Revista Envido.

 

 

Revista Unidos Nº 14 en Croqueta Digital 

Este número de Unidos, que salió en abril de 1987, presenta entre sus puntos fuertes una sección de artículos sobre la renovación peronista, un artículo de Ernesto Lopez y documentos sobre el Punto Final, una sección sobre política internacional con artículos de Oscar Raul Cardozo y Enrique Alonso, entre otros, un artículo de Daniel García Delgado sobre la modernización y consolidación democrática y la primera parte de Catolicismo y peronismo de Floreal Forni.

El número completo acá.

La revista Envido en Croqueta Digital 

La revista Envido fué editada entre 1970 y 1973 bajo la dirección de Arturo Armada.

Hemos puesto en línea los 6 primeros números de la revista y un reportaje a quien fuera su director sobre los orígenes y la evolución de la revista y el contexto político en el que se desarrolló. 

 

 

 

Unidos Mujer 

En diciembre de 1986 la Revista Unidos publicó el Nro 1 de Unidos Mujer, con la participaciòn de Liliana Chiernajowsky, Cecilia Delpech, Fanny De Rosas, Liliana Dominguez, Diana Dukelsky, Susana Gamba, Cristina Garcia, Tati Ginés, Ana Lía Glas, Carmen Sara Gonzalez, Elsa Gonzalez, Olga Martin de Hammar, Lidia Henales, Lia Levit, Mona Moncalvillo, Irma Parentella, Lila Pastoriza, Nancy Raimundo, Ruth Reiter, Adriana Rosenwaig, Norma Sanchis y Marta Vasallo. Lo hemos añadido a esta página en la sección Revista Unidos, acá.

La Fe de los conversos

 En septiembre de 1992, Ediciones Unidos lanzó su primer titulo "La Fe de los conversos, 14 miradas sobre el plan de convertibilidad" con la participación de Mario Wainfeld, Arturo Armada, Juan Carlos del Bello, Claudio Lozano, Enrique Martinez, Bernardo Lischinsky, Daniel García Delgado, Pablo Gerchunoff, Jorge Gaggero, Vicente Palermo, Adolfo Canitrot, Roberto Lavagna, Carlos Abalo, Mareclo Matellanes, Hugo Andrade, Silvio Santantonio, Ricardo Orzi y Carlos Wolf.

Ahora lo hemos digitalizado y se encuentra a disposición de nuestros lectores en la sección Revista Unidos. Aquí

 

 

 

 

 

 

Ellos no votan

El 8 de julio el Honorable Senado de la Nación trató el proyecto de ley del "Régimen Legal aplicable a las personas menores de 18 años en conflicto con la ley penal", presentado por las senadoras María C. Perceval y Sonia Escudero. El texto completo acá.

 Tambien contamos con la versión taquigráfica preliminar del debate y aprobación del proyecto en general en la HCSN acá

Documento de FORGA con comentarios preliminares sobre el proyecto de sistema penal especial para menores de 18 años.

Documento del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos sobre el régimen penal juvenil.

Opinión de Eugenio Zaffaroni sobre la baja de la edad de imputabilidad en Clarín, y en el Centro de Información Judicial.

Opinión de la Red por los Derechos de los Jóvenes sobre el proyecto aprobado en general por el Senado.

 
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